Japón, (2008), "Aruitemo aruitemo"
"Perspectiva"

"Aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso."
Lao Tse



La verdad es que Hirokazu Koreeda es uno de mis directores favoritos en Japón. Me sorprende su simple respuesta a lo que muchos teóricos del cine se debaten sobre cuál es la dimensión que se debe adoptar para hacer cine: si vamos a ser formalistas o realistas. Sólo para no dejar estos conceptos en una nebulosa interpretable, acotaré brevemente a lo que se refieren diciendo que es muy parecido al problema epistemológico de la teoría del conocimiento, donde lo central es cuál será la representación de “lo objetivo” y “lo subjetivo” que se quiere entregar.

Brevemente diremos que la corriente formalista propuso que el cine debía entenderse como la proposición de un punto de vista personal del director, esta perspectiva tan personalista surge debido a la imposibilidad que tiene el cine de representar la realidad como tal, siendo siempre un filtro de ella. Esto es discutido por los realistas, quienes propusieron posteriormente que la conexión entre la imagen de la realidad, con la del cine, debe ser máxima. La única forma de darle un sentido al arte es acercándolo a la realidad. Entre estas 2 corrientes deambulan movimientos artísticos completos que no sólo abordan el cine sino las artes en general.

En esta disputa teórica -alegatos que hoy en día se echan de menos, cuando actualmente nos toca ver un cine vacío, plástico y carente de sentido justamente por la falta de reflexión y diálogo de lo que pretende este arte- se encuentran verdaderas eminencias cinematográficas como Bazin, Einsenstein, Munsterberg, Kracauer entre otros teóricos. Considerando estas tendencias, se entiende a qué me refiero cuando hablo de que Koreeda de alguna forma reconcilia estos postulados al mostrarnos una “realidad humana”, más que una física -en la que no pudieron avanzar los realistas-; es por ello que la tendencia formal en el cine es la que actualmente predomina, quedando lejos el neorrealismo italiano, algo de cine soviético, entre otras corrientes cinematográficas que se nutrieron posteriormente de estos conceptos y que luego se haría cargo el documental.

La representación del conflicto humano es el filtro que nos mostrará “la realidad”. Con ello, el problema del objeto –realidad- se diluye porque desde el comienzo se parte con una realidad subjetiva, no por ello carente de verosimilitud, que sería la objeción que haría la corriente realista de no estar acotado este punto. El cómo logra conciliar este problema de entendimiento sobre el propósito del cine, es lo que me sorprende de Koreeda, aunque claro, ya ha pasado bastante agua bajo el puente y muchos grandes directores han mostrado su visión personal y reflexiva sobre el tema, directores que marcaron una tendencia en todo Oriente como por ejemplo Yasujiro Ozu, sólo por nombrar a uno de los más influyentes en este aspecto.


Hirokazu Koreeda, se alimenta en general de la narrativa y estética de Ozu para contarnos historias cotidianas y profundamente enraizadas en la sociedad oriental. Estas características no sólo se pueden ver en esta película sino también en sus anteriores trabajos. El tratamiento visual avanzado el metraje, en “Maroboshi(1995), la presencia en encuadres y puesta en escena de “Nobody Knows(2004), así como la narrativa y temática de "After Life"(1998), sólo por citar algunos ejemplos, denotan lo antes mencionado. Ahora bien, en este nuevo film, el énfasis se dirige hacia la temática, instrumento que narra de buena forma las mismas inquietudes y preocupaciones de Ozu. Conflictos generacionales que derivan en una problemática casi cíclica en la sociedad, acarreando culpas, egoísmos y desencuentros sólo por lo rígido del sistema social y de comunicaciones en las sociedades orientales, son algunos de los temas tratados. Cosas que en otras cirscuntancias podrían resultar características positivas, como su estabilidad social y estructura en los roles familiares; desde otras perspectivas son nefastas cuando se trata de proyección, desarrollo de procesos psicológicos ligados con la libertad y el problema moral que esta libertad acarrea. Su construcción de personajes complejos contribuye a matizar el panorama, presionando la “realidad” hacia un constante subtexto evidenciado por sus diálogos. Este último aspecto en el cine de Koreeda, es algo que destaco. Sin duda –y lo ha demostrado- escribe muy bien. Tiene una claridad única de cómo escribir siempre teniendo ese subtexto en mente, otorgando un peso dramático crucial a sus narraciones; este es el caso de “Still Walking”, que sin ser un drama desgarrador, se sitúa dentro de espacios dramáticos muy del tipo opresivos más que geométricos, condición que en mi opinión es notable.


Todos estos aspectos, en líneas generales, mantienen una propuesta reflexiva pero a la vez pacíficamente inquisitiva, estilo cultivado mucho por Ozu en sus películas. Así es como representa la familia del Japón, y a la vez de manera cabal -mostrando conflictos tan propios del hombre- se ven representadas familias de cualquier continente, no dejando a nadie indiferente.

¡Pero basta! Todo el mundo habla del acercamiento hacia Ozu y la verdad es que esta línea de análisis no la encuentro ni novedosa ni propositiva para el trabajo que ha hecho Koreeda. Me parece que no todo debe restringirse a un contexto de historia –como país- ni a una propuesta formal en hacer el cine –por lo que sería atribuible a Ozu- en este caso, existen otras maneras de enfrentar la película, y eso es porque hay otras visiones de cine… afortunadamente. Si este último punto no se cumpliera, estaríamos destinados a repetir nuestra historia, situación que ocurre en los países donde el cine se ve estancado por nulas propuestas y maneras de enfrentar este arte. Por otro lado, quiero abrir un poco la línea de diálogo y salirme de oriente, invitarlos a realizar un ejercicio analítico en paralelo con otro gran director y escritor, porque si se trata de hablar de conflictos profundamente humanos y familiares, éste no tiene nada que envidiarle a Ozu.

Sin embargo, antes de seguir “divirtiéndonos” con todo este aburridísimo relato, vayamos a la sinopsis de “Aruitemo aruitemo” también conocida con los títulos de “Still Walking” o “Even If You Walk and Walk”, y no morir en el intento.

Aruitemo aruitemo” se encuentra dentro del género dramático, con grandes tintes costumbristas en el relato, narra la historia de una familia fragmentada psicológicamente por la muerte del primogénito, y esta vez nuevamente se reúnen todos sus integrantes para la conmemoración de su muerte. Pese a que ya han pasado 15 años de este fatal acontecimiento, “Junpei” -hijo fallecido-, sigue estando presente de forma dominante en cada conversación e instante familiar, lo que evidentemente no es sano ni bueno para sus integrantes que aún mantienen el luto de su muerte sin lograr asimilarlo. Esta reunión se da en la casa de la abuela, quien vive junto a su esposo, ambos padres además de “Ryota” y “Chinami” -sus otros hijos-, quienes llegan con sus respectivas parejas e hijos a la reunión. Todos ellos se unen año a año a esta suerte de ceremonia ya parte de la tradición familiar. Los hijos de cierta forma, ya cansados del ritual anual, también arrastran pesos y culpas familiares las cuáles, si bien no se muestran de forma gráfica, quedan completamente claras al momento de ver el film. Otro aspecto importante de este entorno familiar es representado por los nietos, quienes viven este aplastante ambiente de una forma jovial y relajada, aún no asumiendo de las herencias emotivas de la familia que tendrán en un futuro próximo.



En Suecia pasa lo mismo que ocurre en Japón. Cuando sale un film siempre es filtrado por los cedazos de la comparación, es que ese es el problema de la sombra de los grandes directores: suelen atravesar generaciones. ¿Por qué hablo de Suecia? pues porque ahí ha nacido otro grande del cine, me refiero a Ingmar Bergman.

Creo que cuando se trata de dramas psicológicos, representación de espacios narrativos opresivos y personajes de alta complejidad, Bergman es un referente innegable. En cierta medida sigue patrones de estilo de los que puede reconocerse en Koreeda. Algunos ejemplos se pueden ver a simple vista, sólo reconociendo como estos 2 directores sitúan la cámara.

En la mayoría de los casos, cuando un director desea mostrar escenas inquietantes o “calientes” se utiliza el recurso de movimiento de cámara, de esta forma se comunica desde un punto de vista narrativo y de montaje la acción que estamos viendo. Bergman –y también esto es posible verlo en Koreeda, así como muchos directores orientales- por su parte, declara un culto a lo opuesto. Mientras más desarrollo o violencia posee la escena la cámara se mantiene tanto o más inmóvil que la intensidad de lo desarrollado en el encuadre.


Mediante esta idea, el peso narrativo ya no cae en el montaje o los movimientos de cámaras, sino en el poder interpretativo de los actores y de la fuerza y buena construcción del guión. Esta última característica hace que esta herramienta no sea utilizable en todas las películas, y no se constituya como un eje transversal a los géneros, además de no ser un recurso del cual poder echar mano a gusto y destajo en beneficio de cualquier tipo de película.

Ahora bien quiero viajar un poco más dentro de la construcción de los personajes que a mi parecer es la línea transversal en la manera de contar estos dramas en ambos directores.

Bergman ocupa mucho la construcción desde la violencia interna de los personajes, así vemos como los conflictos cotidianos representan un huracán dentro de sus cabezas; y los problemas no resueltos -tanto desde el punto de vista personal como familiar-, se potencian y recargan constantemente dentro de sus mentes. Esta violencia contenida y voraz es posible verla por ejemplo en “Sonata Otoñal”, también un drama familiar muy teatral, crudo desde un punto de vista psicológico donde se muestran personajes castrados y mutilados emotivamente, incapaces de rehacer sus vidas sumergiéndose en el constante autoengaño y autodestrucción. Por su parte, el giro de Koreeda en sus historias proviene siempre de situaciones externas más que internas, en ellos –los personajes- subyace una violencia externa que motiva el cambio o estancamiento de la narración. La muerte, la soledad, el desamor, son todos elementos externos a las decisiones en las vidas de las personas, pero detonantes que marcan el futuro de sus protagonistas.


Bien, no quiero alejarme del film, pero la intención es siempre ir un poco más allá de las películas y poner atención no sólo a la realización sino a la mirada y forma de hacer cine de los directores. Esta vez dejaremos fuera varias cosas de interés como el concepto de “catarsis” tan ocupado por Bergman y aparentemente ausente en Koreeda. Seguramente diferencias propias de paradigmas culturales, donde claramente los orientales tienen a ser más contemplativos que el mundo occidental, que suele ser más confrontacional. Aunque necesariamente también hay que remitirse a que los procesos en oriente tienden a ser más abiertos de lo que pueden ser en occidente, por lo que un “final”, es pocas veces internalizado en Asia, no así en Occidente, donde nos es necesario darle una conclusión a todas las cosas. Tenemos que siempre darle un destino a todo, situación propia de la herencia político-religiosa,donde es necesario polarizar posturas y sacar conclusiones. Bajo ese aspecto deberíamos remitirnos a la dialéctica, muy del tipo tesis-antitesis-síntesis de Occidente, en contraste con Oriente, que va más con la dialéctica espontánea del tipo “todo fluye” etc… En fin, temas que seguramente hablaremos en otra oportunidad.

Ahora, a la película propiamente tal. El fantasma del aburrimiento suele llegar tempranamente en este tipo de soportes multimediales, que pese a ello es lo que hace de filtro, y por tanto se agradece. Me centraré sólo en 3 puntos, aunque pudiera hablar de algunos otros, por extensión, no creo poder hacerlo en sólo esta entrada que ya en este punto está bastante larga.


El primer punto de interés se centra y basa en la comida.
Me pareció inteligente el ocupar la comida como un medio de expresión de la problemática familiar. No sólo porque “la comida” constituye uno de los pilares en la cultural oriental en general, sino por la forma sintomatológica con que es ocupada para demostrarnos conflictos y problemas que pudieran ir más allá de los normales en una familia. El partir cocinando rábanos, ya da cuenta de que algo tiene que decirnos este aspecto abordado en el film.

Existen un par de diálogos notables cuando se habla de la comida como representación de la emotividad y afectos familiares. La familia se reúne por completo en la mesa, las relaciones entre madre e hija, suegra/nuera e integración de este nuevo niño -hijo de la actual pareja de Ryo- a la familia, se nos muestran siempre en entornos culinarios. Probablemente como suele ocurrir cuando existen carencias afectivas y problemas emotivos no resueltos se tiene a cubrir estos espacios con aspectos más instintivos en el hombre, en este caso la alimentación como la prolongación de la vida y lo vivible.


Muestras de este rasgo se ven con recurrencia dentro del film, como cuando la abuela conversa sobre lo lleno que debiera estar el congelador, o como cuando se habla del recuerdo familiar en torno a la tempura de maíz. La comida, como prolongación de las emociones, es un aspecto que se ve patente en el entorno familiar y constituye uno de los vicios a la no superación de sus problemas; no por el hecho de que estos momentos sean negativos en sí mismos, sino que la interpretación e intencionalidad con que son representados y vividos se convierten en vicios que no les ayudan a la comunicación familiar, piedra angular en la resolución de sus conflictos.


El siguiente punto proviene de la idea del “primogénito”.
Éste es otro los ejes en la construcción dramática del guión, no porque el primogénito como hijo-primogénito tenga importancia, sino que en este caso la “figura” de este recurso es la preponderante. El punto quedará más clara en las siguientes líneas.

El primogénito no sólo es importante para la cultura oriental, ya desde la antigüedad esta herramienta era primordial en la construcción familiar por lo que no es excluyente a las latitudes, lo que sí pudiera ser característico es la manera en la sociedad se enfrenta ante tal concepto. A mi parecer, el film aborda este aspecto al entender al primogénito como la prolongación de la vida y sueños de los padres, lo que se traduce en el peso que tiene el futuro para quien quiere cumplir sus metas. Desde este punto de vista se representa cabalmente la metáfora del “éxito” en el film.

Jumpei” pese a estar ausente es casi tan protagonista como sus hermanos en esta vida familiar, no sólo por los constantes recuerdos que lo traen a la memoria, sino por el peso actual que tiene en sus vidas. De alguna forma la partida temprana de “Jumpei” castró sus sueños, sus expectativas y su futuro. Este aspecto se construye casi como un destino cármico del cual es imposible escapar, situación que potencia el peso dramático a todos los conflictos familiares que se derivan de este hecho.

La falta de autonomía de esta familia, bien podría ser la representación de la desmitificación del poder que posee el estado en estos países. En general los países exitosos de Oriente, entre los cuales se encuentra Japón, tienden a ver al estado como producto de sus propias decisiones. En ese sentido es el gran “primogénito” que les dará un futuro cuando sean ancianos. Cuando quieran salir en coche, deberá tener uno disponible; cuando se invierte en él, debiera dar los frutos necesarios para sentirse orgulloso de él; y cuando se forme y adoctrine para que tenga la profesión que quiero, siempre debiera acatar lo que su pueblo argumenta o postula; todas situaciones expuestas en el film. Caso contrario por ejemplo, se ve en países de Occidente, donde la figura del estado tiende a ser partenalista y su pueblo es visto como primogénito.

Desde este punto de vista, esta idea ayuda a releer el film proponiendo que la fragmentada figura familiar, el drama emotivo y cármico que Koreeda nos ofrece, no dista mucho de la relación que se tiene como ciudadanos ante su propio país. El disgusto y revueltas son prontamente disipadas gracias a su formación cívica como nación; siendo el trabajo y dedicación el vehículo para alcanzar el progreso más que la crítica y confrontación directa contra las cúpulas de poder. Para contextualizar estas propuestas en el film, sólo basta aludir a la figura autoritaria e intransigente del abuelo, quien aún no asume a sus hijos como entes libres y fuera de sus influencias.


El último rasgo que destacaré será la “muerte”.
El sentido trágico de este concepto es sólo el vehículo para comunicar problemas más importantes que la propia muerte. Es que en este aspecto, los conflictos que Koreeda nos propone no tienen un fin sentenciado, como sí lo tiene, por ejemplo, la muerte en nuestras vidas, por tanto resultan siempre de difícil solución.

Toda esta sentida interpretación seguramente proviene de lo autobiográfico del relato, ya que en varias ocasiones el director declaró que el film se constituye en base a experiencias personales y familiares de cercanos. Al parecer, y aunque suene contradictorio, los muertos tienen más resuelta sus vidas que los propios vivos, postulado que se aleja del drama e interna en la reflexión crítica del cómo hacemos nuestra historia. En definitiva, el relato invita a cuestionarnos y no compadecernos de nosotros mismos, propone una situación no muy alegada de lo que pudieran tener muchas familias y proyecta un poco el futuro que espera al que no intente cambiar el curso de su actuar.


DATOS TÉCNICOS
Director:
Hirokazu Koreeda
Guión:
Hirokazu Koreeda
Actores:
Hiroshi Abe/ Ryota Yokoyama
Yoshio Harada/ Kyohei Yokoyama
You/ Chinami Kataoka
Kirin Kiki/ Toshiko Yokoyama
Yui Natsukawa/Yukari Yokoyama
Kazuya Takahashi/Nobuo Kataoka

Desde este prisma, la muerte representa “el cambio”. Deben morir cosas internas, para que nazcan cosas nuevas, así lo delata la metáfora de la mariposa propuesta en la película. La transformación también es un tipo de muerte, y es algo necesario si se quiere continuar viviendo y no permaneciendo estancado y castrado emocionalmente. En este punto la cuota de esperanza la constituyen las nuevas generaciones, y aunque parezca injusto, los nietos que heredarán todos estos lastres de generaciones pasadas, deberán hacerse cargo de ellos y darle una redentora muerte, para luego retomar sus vidas.


Finalmente, la película es totalmente recomendable. Koreeda da cátedra en cuanto a narración y textos, demuestra la jerarquía que posee en la dirección y manejo de actores, de los cuáles buena parte ya había trabajo con él con anterioridad. Aparentemente simple de argumento y trama, en el film es posible ver una cadena de complejos procesos y sucesos humanos, así como dinámicas sociales que trascienden culturas y naciones. "Aruitemo, aruitemo", película ganadora de este año en el Asian Film Awards, asi como otro tanto de galardones, cuenta con un éxito indiscutido y calidad cinematográfica impecable.

Comments (4)

On abril 07, 2009 11:21 a. m. , scb dijo...

Koreeda es para mí también uno de los directores más interesantes del Japón actual.

Si imprescindible resulta "Nobody knows", esta que comentas no parece menos recomendable. Me pondré a verla tan pronto como pueda.

Salu2.

 
On abril 08, 2009 1:00 p. m. , Maedhroz dijo...

Si, trata de verla en cuanto puedas, es una de las mejores que he tenido la oportunidad de ver de Japón del 2008. En su propia linea, mucho más emotiva que dramática, no tiene nada que envidiarle a "Nodoby Knows".

Saludos y gracias por pasar por el sitio.

 
On abril 09, 2009 9:54 a. m. , babel dijo...

Esta semana he visto "Aruitemo" y "Un cuento de navidad". Las dos seguiditas, je! Empacho de cine coral me he dado, pero he de decir que Aruitemo me gustó bastante más que la francesa, que tampoco está mal. Es más sencilla y menos enrevesada que la europea, que tiene un guión elaboradísimo y hasta se hace un tanto cuesta arriba. En cambio, Kore-Eda, conun guión sencillísimo, construye una cinta muchísimo más dinámica e interesante.

Ando precisamente con notas para un post, sobre "Aruitemo". Y tu análisis me ha dejado realmente impresionada.

Saludos!

 
On abril 09, 2009 1:15 p. m. , Maedhroz dijo...

Gracias por tu apreciación babel. Es cierto "Still Walking" es muy buena película, el guión sencillo es ya carácterístico de Koreeda, pero no por eso menos profundo. De esto último, gran resposabilidad recae en los personajes -construcción y desarrollo- y dirección de ellos, atributos que me han parecido expléndidos. A mi tambien me ha gustado bastante este nuevo film.

Sobre Francia y Oriente, es curioso, porque hay tratamiento de temas muy similares pese a ser ambos culturalmente muy diferentes, cosa que no me deja de sorprender. Tiendo a asumir que abedece a un tema de postura reflexiva ante sus artes -que lo tiene tanto Oriente como algunos países de Europa en particular-, cosa que hace que existan, muchas veces, aproximaciones estéticas y narrativas similares.

Sobre "Un cuento de navidad" no la he visto, aunque por lo que leí parece tener buena crítica, trataré de verla. Y sobre tu entrada de "Aruitemo", en cuanto la hagas, pasaré a conversar sobre el tema y tus impresiones.

Saludos y gracias por pasar.